Mi forma de acompañarte

Lya Donoso, Psicóloga Clínica

Si hay algo que me ha caracterizado desde siempre es la curiosidad. Cuando algo despierta mi interés, empiezo a cuestionarlo, a hacerme preguntas y a buscar respuestas que me permitan comprenderlo mejor.

 

Uno de esos intereses ha sido comprender cómo funcionamos las personas, y mi formación como psicóloga fue alimentando esa fascinación. Porque somos mucho más que un cuerpo compuesto de músculos, huesos y órganos.

 

Mis propias experiencias también me han permitido descubrir, en la práctica, la importancia de considerar a cada persona en su conjunto. Tenemos una historia, emociones, creencias y experiencias que influyen en cómo nos sentimos y nos desenvolvemos en la vida.

Precisamente, mi acercamiento a la fibromialgia comenzó al ver de cerca el sufrimiento que podía generar esta condición y la incomprensión que tantas veces lo acompañaba. Porque vivir con fibromialgia implica mucho más que sentir dolor en el cuerpo.

 

Conocer esta realidad me motivó a comprender mejor lo que ocurría y descubrir posibilidades para vivir esa experiencia de otra manera. Esa búsqueda me llevó, en 2016, a dedicar mi investigación de Magíster en Psicología Clínica a la fibromialgia. Desde entonces, he continuado profundizando en el dolor persistente, los avances en neurociencia y las distintas formas de abordarlo.

Una forma más amplia de comprender la fibromialgia

La fibromialgia ha sido una condición difícil de explicar durante mucho tiempo. Antes de llegar al diagnóstico, sus síntomas pueden aparecer y estudiarse por separado: dolor, problemas de sueño, cansancio, molestias digestivas y otras manifestaciones que no siempre parecen estar relacionados entre sí.

 

A esto se suma algo que puede generar mucha confusión. Una persona puede sentir dolor y otros síntomas muy intensos sin que los exámenes muestren una lesión o un daño que permita explicar por sí solo todo lo que está sintiendo.

 

Y aquí hay algo que para mí es importante dejar claro, eso no hace que los síntomas sean menos reales. Lo que ha cambiado es la manera en que hoy podemos comprenderlos.

Cuando las respuestas no alcanzan

Lo que la Neurociencia del Dolor nos permite comprender

Uno de los campos que más ha contribuido a ampliar esta comprensión es la Neurociencia del Dolor. Gracias a estos estudios, hoy conocemos mejor algunos de los procesos que pueden estar involucrados en los síntomas de la fibromialgia.

 

Una de las ideas centrales es que el dolor no funciona como una medida exacta del daño que existe en el cuerpo. Forma parte de un sistema de protección en el que participa el sistema nervioso y que tiene en cuenta mucha más información que lo que ocurre en los tejidos. También aprende de experiencias anteriores, de la información que recibimos, de nuestras expectativas, creencias y del contexto en que vivimos.

 

Cuando el dolor se vuelve persistente, ese sistema de protección puede volverse más sensible y mantener respuestas de alarma incluso cuando no existe un daño que explique suficientemente la intensidad de lo que la persona está sintiendo.

 

Y hay otro aspecto especialmente importante, el sistema nervioso también puede aprender de nuevas experiencias. Gracias a su capacidad de cambio, algunas asociaciones de peligro pueden modificarse y es posible ir desarrollando nuevas respuestas de seguridad y confianza.

Para mí, esta forma de comprender el dolor no significa negar lo que ocurre en el cuerpo ni reducir la fibromialgia a una sola causa. Al contrario, permite ampliar la mirada y considerar cómo interactúan los procesos biológicos, psicológicos y sociales en la experiencia de cada persona.

Un camino que se construye desde tu experiencia

Contar con una explicación diferente sobre el dolor ya puede generar un cambio. Pero entender qué ocurre no siempre significa saber qué hacer con esa información cuando aparece un síntoma, surge miedo, aumenta el dolor o una actividad empieza a sentirse difícil.

Ahí comienza una parte importante de mi trabajo.

Dentro de toda la información que hoy tenemos sobre el dolor, hay algo que considero especialmente valioso: no solo conocer qué ocurre, sino también entender cómo ocurre.

 

Comprender mejor los procesos involucrados nos entrega un mapa que ayuda a darle sentido a lo que sentimos y a entender para qué pueden servir los distintos recursos que vamos incorporando. Y esa comprensión cobra todavía más sentido cuando puedes relacionarla con tu propia experiencia y con lo que ocurre en tu vida cotidiana.

 

Por eso, no se trata de seguir una receta genérica. Se trata de construir un mapa propio, apoyado en una base sólida de conocimiento y, sobre todo, poder recorrerlo a tu ritmo.

Te invito a mirar cómo este recorrido puede ir tomando forma en tu propia experiencia:

La importancia de darte un respiro

Un momento para hacer una pausa, mirar dónde estás y reconocer lo que has vivido hasta aquí. Quizás llevas mucho tiempo buscando respuestas o quizás todo esto todavía es nuevo para ti.

 

La idea es recoger tus experiencias, lo que has intentado, lo que te preocupa, lo que sientes que necesitas y aquello que quieres comprender mejor. Y desde ahí comenzar.

Abrirte a nuevas explicaciones

Sobre todo cuando las explicaciones con las que cuentas no están pudiendo ayudar.

 

Podemos revisar qué información tienes, qué ideas o creencias se han ido formando, qué temores han aparecido y qué esperas que ocurra. Desde ahí, podemos incorporar lo que hoy sabemos sobre el dolor persistente y los procesos que pueden estar involucrados en los síntomas de la fibromialgia.

 

Lo importante es que esa nueva explicación tenga sentido para ti.

Llevarlo a tu experiencia

Empezando a relacionar esta nueva información con situaciones concretas de tu vida. Observar y ver qué ocurre cuando aparece un síntoma, cuando surge temor o cuando determinadas experiencias, emociones o relaciones están influyendo en cómo te sientes y respondes hoy.

 

Y a partir de ahí, puedes empezar a cuestionar respuestas que antes aparecían de forma automática y probar otras maneras de responder.  Esto puede ayudarte a desarrollar nuevas experiencias de seguridad y a recuperar confianza en tu cuerpo y en lo que puedes hacer.

Integrarlo

Lo que vas aprendiendo y experimentando empieza a formar parte de tu vida cotidiana. Lo llevas a tus rutinas, a tus relaciones y también a esos momentos en que aumentan los síntomas o vuelven las dudas.

 

Con la práctica, estas nuevas formas de comprender y responder pueden hacerse cada vez más familiares y estar disponibles cuando las necesites.

Crear y Sanar

Este espacio nace con la intención de poner a disposición un lugar donde las personas con fibromialgia pudieran sentirse creídas, consideradas y acompañadas, especialmente frente a una condición que durante mucho tiempo ha estado rodeada de dudas, incomprensión y respuestas que no siempre han sido suficientes.

 

Un espacio cercano, flexible y compasivo, donde la experiencia de cada persona tenga un lugar real y donde el proceso no se convierta en una nueva fuente de presión o exigencia.

 

Esa misma forma de entender el acompañamiento está presente en mi manera de trabajar: reunir una base científica sólida con una forma profundamente humana de acompañar y hacer más simple lo complejo.

 

Y como cada proceso tiene su propio recorrido, no se trata de decirte cuál es el camino, sino de acompañarte mientras encuentras el tuyo.

 

Crear y Sanar, una brújula en el camino de la fibromialgia.