Entender los tipos de dolor para comprender mejor la fibromialgia
No todo dolor se origina de la misma manera. Distinguir sus mecanismos ayuda a comprender qué ocurre en el cuerpo y por qué pueden necesitarse diferentes formas de abordaje.
Después de comprender que el dolor no siempre cumple la misma función y que puede transformarse en una condición persistente, aparece una nueva pregunta:
¿Todo dolor se produce de la misma manera?
La respuesta es no.
Aunque usamos la palabra dolor para describir una experiencia general, existen distintos mecanismos capaces de producirlo.
En algunos casos hay una lesión o inflamación en los tejidos; en otros, existe un daño o enfermedad que afecta directamente a un nervio; y también puede ocurrir que el sistema nervioso procese las señales de dolor con una sensibilidad aumentada, sin que exista una lesión suficiente en los tejidos o los nervios que explique todo lo que la persona siente.
Antes de revisar cada mecanismo, es importante responder una duda frecuente:
¿Qué tipo de dolor predomina en la fibromialgia?
La fibromialgia se considera principalmente una condición de dolor nociplástico. Esto significa que su mecanismo predominante se relaciona con una alteración en la forma en que el sistema nervioso procesa las señales del cuerpo.
Pero tener fibromialgia no impide experimentar otros tipos de dolor.
Una persona puede presentar dolor nociplástico debido a la fibromialgia y, al mismo tiempo, sentir dolor nociceptivo por una artrosis, una tendinitis o una lesión muscular. También podría desarrollar dolor neuropático por una ciática, una neuropatía diabética u otra condición que afecte directamente a un nervio.
Estos dolores pueden convivir y sentirse en un mismo cuerpo, pero no provienen del mismo lugar ni se producen por el mismo mecanismo. Comprender esa diferencia es importante porque cada uno puede requerir una evaluación y un abordaje particular.
Dolor nociceptivo: cuando los tejidos necesitan cuidado
El dolor nociceptivo aparece cuando existe daño, inflamación, irritación o amenaza de daño en los tejidos del cuerpo, como la piel, los músculos, los huesos, las articulaciones o los órganos internos.
Los nervios que transmiten la información están funcionando, pero reciben señales provenientes de una zona que se encuentra lesionada o inflamada.
Su función es principalmente protectora: advertir que una parte del cuerpo necesita atención y favorecer conductas de cuidado mientras se recupera.
Algunos ejemplos comunes son:
- una fractura ósea;
- una quemadura;
- una tendinitis;
- una torcedura de tobillo;
- una lesión muscular;
- la inflamación o el desgaste articular asociado a una artrosis.
Dentro del dolor nociceptivo suelen distinguirse dos formas.
Dolor somático
Proviene de la piel, los músculos, los huesos o las articulaciones. Suele ser más localizado, por lo que la persona puede identificar con mayor facilidad dónde le duele.
Una tendinitis en el hombro, una fractura o una rodilla afectada por artrosis son ejemplos de dolor somático.
Dolor visceral
Proviene de los órganos internos. Habitualmente se percibe como un dolor más profundo, difuso o tipo cólico, y puede ser difícil localizar con precisión su origen.
En ambos casos existe una señal que se inicia en tejidos que están siendo afectados y que necesitan atención.
Dolor neuropático: cuando existe una lesión o enfermedad en el nervio
El dolor neuropático se produce por una lesión o enfermedad que afecta directamente al sistema nervioso somatosensorial: es decir, a los nervios o a las vías encargadas de recibir y transmitir la información sensorial.
Aquí el origen del dolor no está principalmente en una inflamación muscular o articular, sino en el propio nervio o en alguna parte de la vía nerviosa.
Por eso suele sentirse de una manera particular. Es frecuente que se describa como:
-
ardor o quemazón;
- corriente;
- pinchazos;
- descargas eléctricas;
- hormigueo;
- entumecimiento acompañado de dolor.
Algunos ejemplos son:
- la neuropatía diabética, que suele afectar manos o pies;
- la neuralgia del trigémino, que produce episodios intensos de dolor en el rostro;
- una ciática o radiculopatía causada por la compresión de una raíz nerviosa;
- la neuralgia postherpética, que puede persistir después de un herpes zóster.
En algunos dolores neuropáticos, un estímulo que normalmente no debería doler —como el roce de la ropa o un contacto suave— puede resultar doloroso. Esto se conoce como alodinia.
La alodinia también puede aparecer en otros mecanismos de dolor, como el nociplástico, por lo que una sensación aislada no basta para identificar por cuenta propia cuál es el origen del dolor. Para diferenciarlo es necesario considerar el conjunto de síntomas y la evaluación clínica.
Dolor nociplástico: el mecanismo que predomina en la fibromialgia
El tercer mecanismo es el dolor nociplástico, especialmente importante para comprender la fibromialgia.
En este tipo de dolor no se encuentra una lesión suficiente en los tejidos que explique la intensidad o extensión de la experiencia, ni existe necesariamente una lesión directa en un nervio que permita clasificarlo como neuropático.
Lo que se encuentra alterado es la forma en que el sistema nervioso procesa y regula las señales relacionadas con el dolor.
Dicho de manera sencilla, el sistema se vuelve más sensible. Puede amplificar ciertas señales, responder con dolor ante estímulos que antes no dolían o mantener la respuesta dolorosa durante más tiempo.
Por eso, en la fibromialgia el dolor suele ser:
- generalizado o presente en varias zonas;
- cambiante;
- persistente;
- desproporcionado respecto de una lesión localizada;
- acompañado de mayor sensibilidad al contacto o a otros estímulos.
También es frecuente que aparezcan síntomas que no se limitan al dolor, como:
- fatiga;
- sueño no reparador;
- dificultades de atención o memoria, conocidas como niebla mental;
- mayor sensibilidad a ruidos, luces, olores o sensaciones corporales.
La fibromialgia es uno de los ejemplos más conocidos de dolor nociplástico. Otros cuadros en los que este mecanismo puede estar presente son el síndrome de intestino irritable y algunas formas de cefalea crónica. Esto no significa que todas estas condiciones sean iguales, sino que pueden compartir alteraciones en la manera en que el sistema nervioso procesa las señales.
¿Cómo pueden convivir dolores que vienen de mecanismos diferentes?
Una persona no tiene que presentar exclusivamente un tipo de dolor.
Los tres mecanismos pueden aparecer por separado, pero también pueden coexistir. Cuando esto ocurre, hablamos de un dolor mixto o de la presencia simultánea de distintos mecanismos.
La clave es comprender que, aunque se experimenten en el mismo cuerpo y puedan influirse entre sí, no nacen necesariamente del mismo proceso.
Fibromialgia y artrosis
Imaginemos a una persona con fibromialgia que también tiene artrosis en una rodilla.
La fibromialgia genera principalmente dolor nociplástico, relacionado con una mayor sensibilidad del sistema nervioso.
La artrosis, en cambio, puede producir dolor nociceptivo por los cambios e irritación presentes en la articulación.
Ambos dolores pueden sentirse al mismo tiempo. Además, la sensibilización propia de la fibromialgia puede hacer que el dolor de la rodilla se perciba con mayor intensidad, se extienda más allá de esa zona o tarde más en disminuir.
Sin embargo, esto no elimina el componente nociceptivo de la artrosis. La rodilla necesita una evaluación y medidas dirigidas a su situación concreta, mientras que el dolor nociplástico requiere intervenciones orientadas a regular el sistema nervioso y otros factores asociados.
Fibromialgia y ciática
También puede ocurrir que una persona con fibromialgia presente una ciática causada por la compresión o irritación de una raíz nerviosa.
En ese caso podrían coexistir:
La corriente, el ardor o el dolor que se irradia hacia la pierna pueden corresponder al componente neuropático. El dolor generalizado, la hipersensibilidad, la fatiga y el sueño no reparador pueden relacionarse principalmente con la fibromialgia.
Nuevamente, ambos dolores son reales, pero provienen de mecanismos distintos y no necesariamente responden a las mismas intervenciones.
Fibromialgia y una lesión reciente
Una persona con fibromialgia también puede sufrir una caída, una quemadura o una lesión muscular, igual que cualquier otra persona.
Esa lesión produce un dolor nociceptivo que cumple una función protectora y necesita ser evaluado como tal. Tener fibromialgia no significa que todo dolor nuevo deba atribuirse automáticamente a la sensibilización del sistema nervioso.
Esta distinción es importante para evitar dos errores opuestos:
- interpretar cada aumento de dolor como una nueva lesión;
- atribuir cualquier dolor nuevo a la fibromialgia y pasar por alto otra condición que requiere atención.
Algunas pistas para distinguirlos
Las características del dolor pueden dar información útil, aunque por sí solas no permiten establecer un diagnóstico.
Un dolor muy localizado, relacionado con una lesión, inflamación o movimiento específico, puede sugerir un componente nociceptivo.
Un dolor tipo corriente, descarga, quemazón o acompañado de pérdida de sensibilidad en el recorrido de un nervio puede sugerir un componente neuropático.
Un dolor generalizado, cambiante, persistente y acompañado de fatiga, sueño no reparador y mayor sensibilidad a diferentes estímulos puede ser más compatible con un mecanismo nociplástico.
Pero estas características pueden mezclarse. Por eso es importante observar:
- dónde se siente el dolor;
- cómo se describe;
- cuándo comenzó;
- si apareció después de una lesión o enfermedad;
- qué otros síntomas lo acompañan;
- qué factores lo aumentan o disminuyen;
- cómo ha evolucionado en el tiempo.
El relato de la persona, junto con la evaluación clínica, permite comprender qué mecanismos podrían estar participando.
¿Por qué es útil conocer estas diferencias?
No se trata de aprender términos técnicos ni de identificar por cuenta propia un diagnóstico.
Lo importante es reconocer que no todo dolor significa lo mismo.
Si los mecanismos son diferentes, también pueden ser distintas las formas de abordarlos.
- El dolor nociceptivo puede necesitar medidas dirigidas a la lesión, inflamación o condición física que lo origina.
- El dolor neuropático puede requerir tratamientos específicos para el nervio afectado y el tipo de alteración presente.
- El dolor nociplástico suele necesitar un abordaje más amplio, que puede incluir educación sobre dolor, regulación del sueño y de los ritmos de actividad, movimiento gradual, apoyo psicológico, manejo del estrés y estrategias orientadas a disminuir la sensibilidad del sistema nervioso.
Cuando varios mecanismos conviven, el tratamiento necesita considerar cada uno de ellos. Abordar solamente la artrosis, por ejemplo, podría no ser suficiente para una persona que también presenta dolor nociplástico por fibromialgia. Pero trabajar únicamente la sensibilización tampoco reemplaza la evaluación y el tratamiento de una lesión, una enfermedad articular o un nervio afectado.
Por eso la personalización es tan importante.
En la fibromialgia, el mecanismo de dolor predominante es el nociplástico. El sistema nervioso procesa las señales con una sensibilidad aumentada, lo que ayuda a explicar el dolor generalizado y persistente, incluso cuando no existe una lesión localizada que justifique toda su intensidad.
Pero esto no significa que una persona con fibromialgia solo pueda sentir dolor nociplástico.
También puede presentar dolor nociceptivo por una artrosis, una tendinitis, una fractura o una lesión muscular; o dolor neuropático por una ciática, una neuropatía u otra condición que afecte directamente a un nervio.
Estos dolores pueden convivir, influirse entre sí y sentirse más intensos por la sensibilización del sistema nervioso. Sin embargo, es importante recordar que se originan en mecanismos diferentes.
Comprender esa diferencia permite interpretar mejor lo que ocurre, comunicar los síntomas con mayor precisión y entender por qué el tratamiento no siempre será igual para todas las zonas del cuerpo ni para todas las personas.
Distinguir qué mecanismos pueden estar participando ayuda a construir un abordaje más completo, personalizado y coherente con lo que cada persona está viviendo.
Fuentes
International Association for the Study of Pain (IASP). (2021). IASP Terminology.
International Association for the Study of Pain (IASP). (2021). Multidisciplinary Pain Center Development Manual.
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Clauw, D. J. (2014). Fibromyalgia: a clinical review. JAMA.
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