Cuando haces muchas cosas y aun así no ves avances: entender el proceso en fibromialgia
Por qué el cambio no es lineal, qué dice hoy la ciencia del dolor y cómo dejar de culparte cuando el alivio tarda en llegar.
Estoy muy contenta de compartir el primer blog este 2026.
Un espacio que continúa con la misma intención de siempre: acompañar procesos reales, sin promesas rápidas ni explicaciones reduccionistas.
“Estoy haciendo de todo, pero sigo igual.”
Es una frase que aparece una y otra vez en personas que viven con fibromialgia.
Cambios en la alimentación, ejercicio, tratamientos médicos, terapias, descansos forzados, intentos de cuidarse más y aun así, el dolor persiste o reaparece.
Con el tiempo, esta experiencia suele transformarse en algo más difícil que el dolor mismo: una sensación interna de desconcierto, de no entender qué está pasando, de preguntarse si el cuerpo responde o no como “debería”.
Este espacio no busca convencerte de hacer más, sino ayudarte a comprender qué está ocurriendo, para que puedas dejar de luchar contigo misma(o) y empezar a mirar tu proceso con mayor claridad y amabilidad.
En fibromialgia, los cambios no siguen una línea recta
A diferencia de otros problemas de salud, la fibromialgia no sigue una lógica simple de causa–efecto. No hay un solo factor, ni un único tratamiento que “apague” los síntomas de forma inmediata.
La investigación actual describe la fibromialgia como un dolor nociplástico, donde el sistema nervioso se encuentra en un estado de hipersensibilidad persistente. Esto significa que el dolor no depende solo del daño tisular (lesión o daño físico visible en los tejidos, como una fractura, una inflamación activa o una herida), sino de cómo el cerebro y el sistema nervioso procesan la información.
Por eso, es frecuente que aparezcan períodos de alivio parcial y otros de mayor intensidad de síntomas, que muchas veces se viven como “retrocesos”. En realidad suelen corresponder a recaídas propias de un proceso que no es lineal.
Estas recaídas no implican volver al punto de inicio ni perder lo aprendido. Forman parte del camino de ajuste y regulación del sistema nervioso. Nada de esto indica que haya algo mal en ti.
Hacer muchas cosas no siempre equivale a generar cambios
Desde la neurociencia, hoy sabemos que el cambio terapéutico no ocurre solo por acumulación de acciones, sino por cómo esas acciones interactúan con el sistema nervioso.
En estados de dolor crónico:
- el cerebro aprende a anticipar amenaza,
- el cuerpo se mantiene en alerta,
- los intentos de “empujar” el cambio pueden aumentar la sobrecarga.
Esto ayuda a comprender por qué muchas personas sienten que hacen mucho, pero no logran consolidar mejoras sostenidas.
No se trata de falta de voluntad ni de compromiso. Se trata de un sistema nervioso que necesita tiempo, repetición, experiencias de seguridad y una guía adecuada para reorganizarse.
Por qué el proceso terapéutico puede sentirse desafiante
Los modelos actuales de psicoterapia y medicina del dolor entienden el cambio como un proceso influido por múltiples variables: biológicas, emocionales, cognitivas, relacionales y contextuales.
Avanzar no significa “ir siempre hacia adelante”.
Las pausas y las recaídas también forman parte del proceso, y no lo invalidan.
Para muchas personas, este camino puede sentirse desafiante. No porque estén haciendo algo mal, sino porque implica enfrentarse a sensaciones, reacciones internas y formas de relacionarse consigo mismas(os) que no siempre son familiares.
No se nos enseña, a lo largo de la vida, a observarnos con esta profundidad, ni tampoco a relacionarnos con el cuerpo y el malestar desde un lugar distinto al control o la exigencia. Esa novedad puede generar incomodidad, resistencia o duda, y aun así, sigue siendo parte del proceso terapéutico.
Por eso, los abordajes eficaces en fibromialgia no se centran solo en controlar el síntoma, sino en acompañar un proceso más amplio de comprensión y ajuste. Desde ahí, el acompañamiento terapéutico busca favorecer cambios graduales y sostenibles, respetando los tiempos y la experiencia de cada persona.
Reprocesar el dolor: trabajar con el sistema nervioso de forma gradual
La Terapia de Reprocesamiento del Dolor se apoya en estos principios que hoy cuentan con respaldo desde la neurociencia y la psicoterapia del dolor:
- educación en neurociencia del dolor,
- trabajo con emociones y creencias implícitas,
- exposición segura a sensaciones,
- acompañamiento terapéutico estructurado.
No promete resultados rápidos. Propone un camino guiado, donde el cambio ocurre a través de la práctica sostenida y una comprensión profunda del propio proceso.
Por eso, cuando el progreso parece lento, la pregunta no es “¿qué estoy haciendo mal?”, sino:
“¿Estoy entendiendo el tipo de proceso que mi cuerpo necesita?”
Recuerda
En procesos como este, el tiempo no funciona como un cronómetro.
No es el tiempo de un resfrío ni el de una lesión que “debería” resolverse en una cantidad determinada de semanas. Aquí, el contexto desde el cual se vive y se atraviesa el proceso es lo que hace que cada recorrido sea distinto.
Cuando el foco deja de estar en apurar el resultado y pasa a estar en comprender el proceso, algo comienza a ordenarse por dentro. Entender esto no quita el dolor de inmediato, pero muchas veces alivia otra carga silenciosa: la sensación de estar perdida(o), confundida(o) o sin dirección.
A veces, ese orden interno es el primer cambio posible. Y desde ahí, paso a paso, el camino empieza a volverse más habitable.
Si quieres seguir profundizando en cómo funciona el dolor crónico, el sistema nervioso y los procesos terapéuticos, te invito a explorar los contenidos disponibles en la página web de Crear y Sanar.
Quizá encuentres ahí información que te ayude a mirar tu proceso con más claridad.
Fuentes
Ashar, Y. K. et al. (2021). Psychological Therapy for Centralized Pain. Pain.
Nijs, J. et al. (2014). Applying modern pain neuroscience in clinical practice. Pain Physician.
Veehof, M. M. et al. (2016). Acceptance- and mindfulness-based interventions for chronic pain. Cognitive Behaviour Therapy.
Kirmayer, L. J. et al. (2020). A complex systems approach to psychotherapy.